Para Memoria (Re: Susto)

undated (1996-2003 by context) · Historia, folklore y conjeturas · 538 words · recovered from win/Escritorio/alejo/Para Memoria.doc

Para Memoria?? (Re: Susto)

Sobre el tema del susto, que ya se trato, va esta historia recogida bastante irregularmente y con informantes anónimos. No tiene valor etnográfico, no solo porque no cito informante ni valle, sino porque según la ponía se han colado en mi cabeza interpolaciones de la propia lista y de textos ajenos. Ahí va de todas maneras.

“Un chaval de por aquí cortejo una vez a una moza del otro lado del monte y, podéis imaginar, ésta, como suele pasar, parecía tener galán apalabrado en su propia casa. Así que quizás por vergüenza, quizás por saber si iba engañado o iba a engañar, como se dice de los foranos que a corral ajeno entran, el chico se soltó un poco de lengua con el vino y le pregunto a la mocica por la opinión del galán local. La niña, pillada por sorpresa de lo ridículo de la cuestión, contesto que “fulanito le dejaba”, y no bien lo hizo ya se estaba mordiendo la lengua y maldiciendo su propia alma, que qué papel tenía fulano en dejar o no dejar, como si fuera ella propiedad de alguien, ¡hasta donde ibamos a llegar!.

Estaban bebiendo en aquel momento un brebaje de especias que algún poder tendría, pues fue renegar de su alma y caer rodando al suelo al momento. El chico la recogió en brazos y como pudo la abrigo para que le subiera la temperatura y cometió el error de abrazarla mientras se recuperaba. En vano luego el curandero del pueblo, y la niña misma, patearon el suelo en busca del alma derramada. El hombre se la había llevado consigo de vuelta a su valle, y de ahí a tierras mas lejos aún, y la chica convaleció por meses hasta que fue tornando algo de color.

Sucedió bastante tiempo después que el frustrado rondador andaba con otros pastores de vuelta en el valle, y preparándose una comida en la foguera, algo o alguien enredo los ingredientes y tras tomar la sopa se encontró mareado y perdido de color. No era el chico ajeno al robo, que bien le había sacudido en sueños todo aquel año el llevar carga ajena, así que se vio de repente en ocasión no solo de romper convivencia y sanar él, sino también con oportunidad para hacer algo honrado y deshacer el entuerto. Pálido y mareado, pero siempre manteniendo la boca cerrada para que nada escapase, bajo la senda y cruzo los ríos a casa de su antigua amada. Exhausto llego a la puerta y llamó. Pero nadie había en casa, y allá agarrado al picaporte no aguanto más y puerta y porche recibieron el desmayo. Desde entonces cada uno que entra en casa de la dueña, si anda bien dispuesto, se lleva de regalo un poco del almita de la propietaria, y también de una nostalgia por volver a sentarse en su fuego.”

Recovered in September 2026 from the Windows and Linux sides of a small late-1990s laptop. The text is given as it was left, with its typos and unfinished ends; the date is inferred from the content when the file itself gives none. See the collection.